CENTRO ROSA LUXEMBURGO
BOLIVIA. LA MASCARADA DEL PODER.
Por la recuperación del proceso del cambio por los pueblos indígenas y los trabajadores.
Ediciones Herramienta, Colección Pensamiento crítico, Buenos Aires, Argentina, abril de 2012, 240 páginas.
Edición realizada por cortesía de Textos Rebeldes, impresión original en Cochabamba, Bolivia, enero de 2012.
Manifiesto Junio 22
Alejandro Almaraz, Omar Fernández, Roberto Fernández, Jorge Komadina, Pablo Mamani, Oscar Olivera, Pablo Regalsky, Gustavo Soto
MANIFIESTO JUNIO 22
Por la recuperación del proceso de cambio
para el pueblo y con el pueblo
Hermanos y Hermanas:
Quienes firmamos este manifiesto no nos atribuimos representación alguna. Simplemente asumimos la obligación moral de dar nuestra palabra honesta y comprometida frente a los difíciles momentos que vive nuestro país, identificándonos con lo que sienten y piensan muchas bolivianas y bolivianos.
Cuando en el año 2000 los bolivianos y bolivianas rompimos con las formas de hacer política y economía a las que nos habían condenado todos los gobiernos, despojándonos casi de todo lo material y espiritual, decidimos ponernos de pie y cambiar las cosas por nosotros mismos. Así, derrotamos al enemigo común de nuestro pueblo y de otros pueblos como el nuestro: el Estado colonial, los malos gobiernos, los organismos financieros, como el FMI y el BM, las transnacionales, las oligarquías, los partidos políticos y los aparatos represivos.
Nuestras armas fueron las piedras y los palos, pero, ante todo, la capacidad de indignación y lucha, recuperadas ante el desprecio con el que se nos gobernó y oprimió, siempre en nuestro propio nombre y en el ajeno beneficio de las élites privilegiadas y el capital transnacional. Nuestra forma fue la movilización, por eso respondemos a los movimientos sociales y a las naciones y pueblos indígenas y originarios. Practicamos esa democracia que siempre hemos querido: la directa, la participativa, sin intermediarios, en asambleas y cabildos, en las plazas, las calles, los sindicatos, las comunidades, los ayllus y los territorios, deliberando, decidiendo y ejecutando lo que decidíamos. Cambiamos el rumbo del despojo de nuestros bienes comunes y de nuestro patrimonio nacional construido por las generaciones de nuestros padres y abuelos, madres y abuelas, y decidimos, como en el 2000, 2003 y 2005, que el destino de éstos debería ser el bienestar, la dignidad y la libertad de los que habitamos en este territorio, sin exclusión ni discriminación. Derrotamos al proyecto neoliberal, a la política partidaria excluyente, circense, mercantilista y corrupta, y le devolvimos el sentido ético a lo político, entendiéndolo como la capacidad colectiva de construir un destino común.
Fue así como la gente sencilla y trabajadora del campo y la ciudad, los y las ciudadanas, con su lucha y su esperanza, y desde sus comunidades y organizaciones de base, abrió el proceso de cambio, dándole la finalidad de transformar profundamente la injusta realidad que ha imperado siempre y de construir un nuevo Estado y una nueva sociedad, donde todas las personas convivan en equidad, justicia y fraternal armonía, entre sí y con la gran comunidad de vida que expresa nuestra Madre Tierra.
Hoy, en el año 2011, al quinto año de gobierno del Presidente Evo Morales, todos y todas nos preguntamos: ¿Cómo estamos? ¿Qué ha pasado? ¿Cuál es la situación y el futuro del proceso de cambio que hemos abierto entre todos y en el que hemos depositado nuestras esperanzas de un mejor futuro colectivo?
$25.000,00
BOLIVIA. LA MASCARADA DEL PODER.
Por la recuperación del proceso del cambio por los pueblos indígenas y los trabajadores.
Ediciones Herramienta, Colección Pensamiento crítico, Buenos Aires, Argentina, abril de 2012, 240 páginas.
Edición realizada por cortesía de Textos Rebeldes, impresión original en Cochabamba, Bolivia, enero de 2012.
Manifiesto Junio 22
Alejandro Almaraz, Omar Fernández, Roberto Fernández, Jorge Komadina, Pablo Mamani, Oscar Olivera, Pablo Regalsky, Gustavo Soto
MANIFIESTO JUNIO 22
Por la recuperación del proceso de cambio
para el pueblo y con el pueblo
Hermanos y Hermanas:
Quienes firmamos este manifiesto no nos atribuimos representación alguna. Simplemente asumimos la obligación moral de dar nuestra palabra honesta y comprometida frente a los difíciles momentos que vive nuestro país, identificándonos con lo que sienten y piensan muchas bolivianas y bolivianos.
Cuando en el año 2000 los bolivianos y bolivianas rompimos con las formas de hacer política y economía a las que nos habían condenado todos los gobiernos, despojándonos casi de todo lo material y espiritual, decidimos ponernos de pie y cambiar las cosas por nosotros mismos. Así, derrotamos al enemigo común de nuestro pueblo y de otros pueblos como el nuestro: el Estado colonial, los malos gobiernos, los organismos financieros, como el FMI y el BM, las transnacionales, las oligarquías, los partidos políticos y los aparatos represivos.
Nuestras armas fueron las piedras y los palos, pero, ante todo, la capacidad de indignación y lucha, recuperadas ante el desprecio con el que se nos gobernó y oprimió, siempre en nuestro propio nombre y en el ajeno beneficio de las élites privilegiadas y el capital transnacional. Nuestra forma fue la movilización, por eso respondemos a los movimientos sociales y a las naciones y pueblos indígenas y originarios. Practicamos esa democracia que siempre hemos querido: la directa, la participativa, sin intermediarios, en asambleas y cabildos, en las plazas, las calles, los sindicatos, las comunidades, los ayllus y los territorios, deliberando, decidiendo y ejecutando lo que decidíamos. Cambiamos el rumbo del despojo de nuestros bienes comunes y de nuestro patrimonio nacional construido por las generaciones de nuestros padres y abuelos, madres y abuelas, y decidimos, como en el 2000, 2003 y 2005, que el destino de éstos debería ser el bienestar, la dignidad y la libertad de los que habitamos en este territorio, sin exclusión ni discriminación. Derrotamos al proyecto neoliberal, a la política partidaria excluyente, circense, mercantilista y corrupta, y le devolvimos el sentido ético a lo político, entendiéndolo como la capacidad colectiva de construir un destino común.
Fue así como la gente sencilla y trabajadora del campo y la ciudad, los y las ciudadanas, con su lucha y su esperanza, y desde sus comunidades y organizaciones de base, abrió el proceso de cambio, dándole la finalidad de transformar profundamente la injusta realidad que ha imperado siempre y de construir un nuevo Estado y una nueva sociedad, donde todas las personas convivan en equidad, justicia y fraternal armonía, entre sí y con la gran comunidad de vida que expresa nuestra Madre Tierra.
Hoy, en el año 2011, al quinto año de gobierno del Presidente Evo Morales, todos y todas nos preguntamos: ¿Cómo estamos? ¿Qué ha pasado? ¿Cuál es la situación y el futuro del proceso de cambio que hemos abierto entre todos y en el que hemos depositado nuestras esperanzas de un mejor futuro colectivo?