CENTRO ROSA LUXEMBURGO

BAJO LOS ADOQUINES ESTÁ LA PACHAMAMA


Un libro, una tesis, planteado en torno a temas relacio-

nados con la geografía cultural. Un desafío en el marco de


las nuevas tendencias multi y transdisciplinarias. Los es-

tudios culturales, tras sus esfuerzos pioneros de los ’60 y


’70, se fortalecieron en los ’80 e irrumpieron en los estu-

dios geográficos, reencauzando muchas de las tendencias


“post”, en los ’90.

Pero pensar una tesis de análisis cultural en el marco

de la geografía implica pensar en toda una trayectoria que

abreva en los orígenes de los debates del positivismo de

Ratzel y en las fórmulas humanistas de Vidal de la Blache

y la escuela francesa, así como en los planteos paisajísticos

de Carl Sauer y en las actuales tendencias planteadas por

los post o neo marxistas. Es imaginar a la cultura, como

Paul Claval, como una mediación entre la sociedad y la


P R Ó L O G O


16 Bajo los adoquines está la Pachamama

naturaleza o, en su caso, el medio ya transformado. Y es

también pensar en una mirada cultural del espacio. La

idea cientificista de una realidad dividida en disciplinas y

una ciencia dividida en ramas rompe con una evidencia:

la imposibilidad de dividir lo indivisible. Y la geografía,

en tanto realidad y en cuanto disciplina de análisis, es un

todo en sí y con el resto del conocimiento humano. Así, la

geografía cultural no es, no puede ser, un fragmento de la

ciencia geográfica, sino nada más (y nada menos) que una

mirada, un punto de vista, un lugar en que se posiciona el

investigador para observar y analizar la realidad espacial

y reflexionar en torno a él.

Por aquí marcha el desafío; y ya es toda una proeza el

planteárselo. Sin embargo, la hazaña no termina aquí. El


autor se introduce en los complejos senderos de la bús-

queda de abstracciones, inmaterialidades, que le otorgan


sentido al espacio que se propone analizar. La geografía

cultural ha avanzado con mucho temor por este camino. Se

trata de aproximarse a la idea de que ese espacio que todos

vemos, el cotidiano, y también el que ha sido diseccionado

bajo la mirada de las diversas escuelas geográficas, oculta

en su esencia un juego donde se entremezclan sentimientos

espirituales que lo explican en su origen y en su valoración

ética, mitos que lo alivian de las angustias vivenciales y

aportes ideológicos que lo convierten en un ámbito para las

construcciones futuras. Con estas premisas, los hombres y

mujeres protagonistas de este libro, personas de un espacio

del cual se encuentran alejados, geográfica e históricamen-


Prólogo 17

te, reconstituyen su territorio en el de aquí y ahora con una

identidad cultural recuperada y reinventada.


Y esto es resultado de la profunda significación que el es-

pacio tiene para las comunidades. Aún para aquellas des-

arraigadas de su tierra ancestral. Lo ha sido desde siempre


y lo será a pesar de los profundos cambios que los movi-

mientos migratorios y el proceso de urbanización global es-

tán imponiendo a los procesos identitarios. El autor se ha


detenido convenientemente en esta importancia del terri-

torio, utilizando categorías de sutil y delicado efecto, como


los espacios de socialización, el concepto de territorialidad


o la influencia que, sobre la geografía humana, tiene el de-

bate acerca del “indio genérico”.


Con estas apreciaciones particulares y la mirada puesta

en el juego de un territorio andino, reconstruido en plena

llanura pampeana urbanizada, el investigador se asoma a

la complejidad de un espacio con una sociedad compleja,


fragmentada, en plena ruptura con las configuraciones pre-

establecidas, y nos permite ir reconociendo nuevas formas


en las que las comunidades se posicionan, apropian y rela-

cionan con ese espacio, convirtiéndolo en territorios nuevos


y polisémicos. Es por eso que, “bajo los adoquines” del Gran


La Plata, estos hombres y mujeres desgarrados, arranca-

dos violentamente de sus territorios, reconocen la vigencia


de un absoluto espacio-temporal: allí “está la Pachamama”.


Estas apreciaciones acerca del libro de Trivi están reali-

zadas desde una perspectiva que subjetiviza desordenada-

mente aquello que el investigador ha estructurado de una


18 Bajo los adoquines está la Pachamama

manera coherente, armoniosa y lógica. Sin embargo se hace

necesario destacar otra faceta de este trabajo de tesis que

se relaciona más con lo que podríamos llamar “la cocina”

del libro. Allí se esconde un arduo trabajo de elaboración

racional, consideración y reflexión académica, de esfuerzo

humano y, en particular, de involucramiento y compromiso

con el objeto estudiado. Ese trabajo que uno intuye al leer

el texto, solamente si es conocedor de las dificultades del


trabajo de campo y de la recopilación de información y bi-

bliografía. Algo que uno encuentra entre líneas en lugares


tan especiales como los Agradecimientos o el epígrafe de


Ítalo Calvino. Se trata de todo aquello que el autor ha debi-

do realizar para alcanzar el objetivo buscado y que luego no


aparece en la obra, no se visualiza, parece que se desprecia-

ra. Entonces el lector, en especial aquel que intenta develar


la letra pequeña, lo que se oculta, lo va descubriendo con

dificultad pero con aprecio.


Sin embargo, nuestro autor no ha dejado toda esta ela-

boración para que la develemos en forma personal y volun-

taria. Por el contrario, con gran generosidad nos ha hecho


partícipe de uno de sus más grandes dilemas: cómo conju-

gar su trabajo de sujeto investigador con su inevitable com-

promiso con el objeto estudiado. El involucramiento resulta


de tal magnitud que lo lleva a dedicar parte de su libro a

reflexionar sobre su rol de observador participante. Esta


actitud, que podrá parecer sumamente riesgosa para cual-

quier científico, puede serlo más aún para un investigador


novel, siempre y cuando no se plantee con la sinceridad,


Prólogo 19

seriedad y responsabilidad desarrollada en el caso bajo

análisis. Y como un “plus” nos deja su interrogante sobre

“los límites entre el investigador, el militante y el simple

aprendiz de un saber milenario”. ¿Cuántos de nosotros, nos


atreveremos a levantar este guante y enfrentarnos al cues-

tionamiento? Mi única reflexión al respecto es la que surge


de una humilde práctica científica vinculada al inevitable


afecto y profundo respeto que debe existir entre el investi-

gador, su objeto de estudio y la sociedad hacia la que está


destinado el trabajo científico.


Héctor Dupuy

La Plata, octubre de 2013


BAJO LOS ADOQUINES ESTÁ LA PACHAMAMA - NICOLÁS TRIVI - CLUB HEM

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BAJO LOS ADOQUINES ESTÁ LA PACHAMAMA


Un libro, una tesis, planteado en torno a temas relacio-

nados con la geografía cultural. Un desafío en el marco de


las nuevas tendencias multi y transdisciplinarias. Los es-

tudios culturales, tras sus esfuerzos pioneros de los ’60 y


’70, se fortalecieron en los ’80 e irrumpieron en los estu-

dios geográficos, reencauzando muchas de las tendencias


“post”, en los ’90.

Pero pensar una tesis de análisis cultural en el marco

de la geografía implica pensar en toda una trayectoria que

abreva en los orígenes de los debates del positivismo de

Ratzel y en las fórmulas humanistas de Vidal de la Blache

y la escuela francesa, así como en los planteos paisajísticos

de Carl Sauer y en las actuales tendencias planteadas por

los post o neo marxistas. Es imaginar a la cultura, como

Paul Claval, como una mediación entre la sociedad y la


P R Ó L O G O


16 Bajo los adoquines está la Pachamama

naturaleza o, en su caso, el medio ya transformado. Y es

también pensar en una mirada cultural del espacio. La

idea cientificista de una realidad dividida en disciplinas y

una ciencia dividida en ramas rompe con una evidencia:

la imposibilidad de dividir lo indivisible. Y la geografía,

en tanto realidad y en cuanto disciplina de análisis, es un

todo en sí y con el resto del conocimiento humano. Así, la

geografía cultural no es, no puede ser, un fragmento de la

ciencia geográfica, sino nada más (y nada menos) que una

mirada, un punto de vista, un lugar en que se posiciona el

investigador para observar y analizar la realidad espacial

y reflexionar en torno a él.

Por aquí marcha el desafío; y ya es toda una proeza el

planteárselo. Sin embargo, la hazaña no termina aquí. El


autor se introduce en los complejos senderos de la bús-

queda de abstracciones, inmaterialidades, que le otorgan


sentido al espacio que se propone analizar. La geografía

cultural ha avanzado con mucho temor por este camino. Se

trata de aproximarse a la idea de que ese espacio que todos

vemos, el cotidiano, y también el que ha sido diseccionado

bajo la mirada de las diversas escuelas geográficas, oculta

en su esencia un juego donde se entremezclan sentimientos

espirituales que lo explican en su origen y en su valoración

ética, mitos que lo alivian de las angustias vivenciales y

aportes ideológicos que lo convierten en un ámbito para las

construcciones futuras. Con estas premisas, los hombres y

mujeres protagonistas de este libro, personas de un espacio

del cual se encuentran alejados, geográfica e históricamen-


Prólogo 17

te, reconstituyen su territorio en el de aquí y ahora con una

identidad cultural recuperada y reinventada.


Y esto es resultado de la profunda significación que el es-

pacio tiene para las comunidades. Aún para aquellas des-

arraigadas de su tierra ancestral. Lo ha sido desde siempre


y lo será a pesar de los profundos cambios que los movi-

mientos migratorios y el proceso de urbanización global es-

tán imponiendo a los procesos identitarios. El autor se ha


detenido convenientemente en esta importancia del terri-

torio, utilizando categorías de sutil y delicado efecto, como


los espacios de socialización, el concepto de territorialidad


o la influencia que, sobre la geografía humana, tiene el de-

bate acerca del “indio genérico”.


Con estas apreciaciones particulares y la mirada puesta

en el juego de un territorio andino, reconstruido en plena

llanura pampeana urbanizada, el investigador se asoma a

la complejidad de un espacio con una sociedad compleja,


fragmentada, en plena ruptura con las configuraciones pre-

establecidas, y nos permite ir reconociendo nuevas formas


en las que las comunidades se posicionan, apropian y rela-

cionan con ese espacio, convirtiéndolo en territorios nuevos


y polisémicos. Es por eso que, “bajo los adoquines” del Gran


La Plata, estos hombres y mujeres desgarrados, arranca-

dos violentamente de sus territorios, reconocen la vigencia


de un absoluto espacio-temporal: allí “está la Pachamama”.


Estas apreciaciones acerca del libro de Trivi están reali-

zadas desde una perspectiva que subjetiviza desordenada-

mente aquello que el investigador ha estructurado de una


18 Bajo los adoquines está la Pachamama

manera coherente, armoniosa y lógica. Sin embargo se hace

necesario destacar otra faceta de este trabajo de tesis que

se relaciona más con lo que podríamos llamar “la cocina”

del libro. Allí se esconde un arduo trabajo de elaboración

racional, consideración y reflexión académica, de esfuerzo

humano y, en particular, de involucramiento y compromiso

con el objeto estudiado. Ese trabajo que uno intuye al leer

el texto, solamente si es conocedor de las dificultades del


trabajo de campo y de la recopilación de información y bi-

bliografía. Algo que uno encuentra entre líneas en lugares


tan especiales como los Agradecimientos o el epígrafe de


Ítalo Calvino. Se trata de todo aquello que el autor ha debi-

do realizar para alcanzar el objetivo buscado y que luego no


aparece en la obra, no se visualiza, parece que se desprecia-

ra. Entonces el lector, en especial aquel que intenta develar


la letra pequeña, lo que se oculta, lo va descubriendo con

dificultad pero con aprecio.


Sin embargo, nuestro autor no ha dejado toda esta ela-

boración para que la develemos en forma personal y volun-

taria. Por el contrario, con gran generosidad nos ha hecho


partícipe de uno de sus más grandes dilemas: cómo conju-

gar su trabajo de sujeto investigador con su inevitable com-

promiso con el objeto estudiado. El involucramiento resulta


de tal magnitud que lo lleva a dedicar parte de su libro a

reflexionar sobre su rol de observador participante. Esta


actitud, que podrá parecer sumamente riesgosa para cual-

quier científico, puede serlo más aún para un investigador


novel, siempre y cuando no se plantee con la sinceridad,


Prólogo 19

seriedad y responsabilidad desarrollada en el caso bajo

análisis. Y como un “plus” nos deja su interrogante sobre

“los límites entre el investigador, el militante y el simple

aprendiz de un saber milenario”. ¿Cuántos de nosotros, nos


atreveremos a levantar este guante y enfrentarnos al cues-

tionamiento? Mi única reflexión al respecto es la que surge


de una humilde práctica científica vinculada al inevitable


afecto y profundo respeto que debe existir entre el investi-

gador, su objeto de estudio y la sociedad hacia la que está


destinado el trabajo científico.


Héctor Dupuy

La Plata, octubre de 2013


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